“Detalles” de la incultura
Las hamburguesas de Fizz (así se llama el negocio) son unas de mis favoritas, aunque no acostumbro ir muy seguido, por causas que están fuera del tema que quiero comentar.
Siempre que voy pido el mismo paquete, que cuesta $39.90 pesos, y obviamente (aunque no debiera ser) no me regresan los 10 centavos. Que tanto son 10 centavos, ¿verdad?
Si yo les dijera, vamos a hacer una protesta contra ese negocio, porque esta robándonos, creo que el 99.99% de las personas me dirían que estoy loco, que para que hago tanto escándalo por 10 centavos.
Tal vez sea poca cosa 10 centavos, pero no es el hecho, sino la intención, ¿Por qué ponen precios con terminación de 90 centavos?, sino van a dar el cambio, estamos tan acostumbrados a buscar aprovecharnos de los demás, “el que no tranza no avanza”, ¿Quién no ha escuchado esa frase?
Ese pequeño detalle de no darnos esos 10 centavos de cambio y el no exigirlos nosotros, fomentan más estas acciones, fomentan que halla gente corrupta y deshonesta, porque nosotros así lo permitimos, en lugar de ponerles un alto.
Este pequeño detalle pudiera haber generado la situación actual que vivimos en Monterrey, en la que la gente se anda matando por la venta de drogas, corrupción, venganzas, etc.
Tal vez estoy exagerando mucho, no lo sé, ni me importa, lo que trato de explicar, es que los detalles cuentan, y como algo tan insignificante puede generar una sociedad corrupta y deshonesta, y como es que no nos damos cuenta de que cada pequeña acción cuenta.
Si tiramos el boleto del camión en la calle, una lata de refresco, si nos pasamos un alto, todo eso cuenta, aunque no nos importe y no veamos el resultado inmediato.
En el blog de Kirai leo sobre la cultura japonesa, en una ocasión leí una anécdota en la que a Héctor (Kirai) una encargada de una tienda lo siguió media cuadra preocupada porque le había faltado su cambio (unos cuantos centavos de yen), halla la gente es más honesta, también hay mafias, crímenes, pero son escasos según lo que he leído, la gente vive bien, vive tranquila, son honestos, pero aquí en México se tiene la idea contraria, y es que hay tanta corrupción que creemos que eso es lo “correcto”.
Ya se me acabo la hora de comida, por el momento ahí se los dejo para que piensen.
¡Saludos!